El buentrato me cuida y me tapa como diría la canción
- admiwalnut
- 26 feb
- 2 Min. de lectura

Si yo te preguntase, querido lector, si tú te quieres... quizás me dirías rápidamente: "claro que sí... mucho" o... tal vez... te detendrías y dirías: "parece que no tanto..." Y en la sinceridad más profunda, un "no lo sé" se asomaría.
Ciertamente, puede resultar desconcertante una pregunta que, siendo sobre algo tan cotidiano, sobre todo a los pies del día del amor, me produciría cierta perturbación. Te invito entonces a pensar cómo sería si tu respuesta hubiese sido sin reflexión y sin demora... "¡Claro que me quiero... cómo no?!!!"... Bien, te diría, si te amas, te cuidas, ¿cierto? Van de la mano ambos verbos... Nuevamente, quizás surja un desconcierto... "Mmm... Yo creo que sí..." ¿Y cómo te amas? Pongámoslo en conductas de autocuidado emocional básicas: ¿Te escuchas, te miras, te acompañas con tus emociones, necesidades y deseos? Como un autoscaner permanente con información importante para tu bienestar.
Quiero que te imagines por un instante que la relación de amor y cuidado es hacia una parte tuya más indefensa, dependiente: tu niño o niña interno, y tú, la madre o el adulto responsable de su bienestar. Como diría Eric Berne, creador de la terapia transaccional, tenemos 3 importantes voces psicológicas introjectadas: una que viene de un niño o niña interna, otra que viene de un padre-madre cuidador y una voz por desarrollar de un adulto. Te cuento su autor, por si acaso, se activó una parte tuya curiosa por conocer más esta mirada.
Desde la cultura del Buentrato, queremos que recuerdes que siempre tienes y tendrás un niño interno,es tu mundo emocional: lo que siento, necesito, deseo, que te está mandando información, puro sistema límbico diría la neurociencia. El padre, siguiendo a Berne, es la voz : pensamientos , creencias etc.. la parte que da permiso a los deseos del niño, puro neocórtex nuevamente invitando a la neurociencia a participar .
Cuando el diálogo que tenemos con nuestro niño es amoroso, receptivo, sin juicios, sin violencia, nos resultará más fácil conocernos y comprender mejor nuestras decisiones... de donde vienen.
Este es un diálogo interno mi querido lector, que nos acompaña toda esta vida que tenemos con este nombre y esta identidad... Nuestro niño es nuestro compañero de viaje, y si logramos llevarnos bien con él, será un viaje maravilloso.
El Buentrato nos recuerda que es propicio escuchar a nuestro niño interno, seremos más leales y auténticos con nosotros mismos, sin creencias limitadoras que repriman nuestro diálogo libre y directo. De esta manera prevenimos la separación y desconexión de nosotros mismos, justamente al no escuchar, no validar y muchas veces descalificar, incluso callarnos... y eso, justamente eso , no es Buentrato.
Ps Mg María Roxana Vega A
Directora terapeuta Centro Walnut.




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